Aún estamos a tiempo

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Por Erik Fabián Sojo Rodríguez- @eriksojo

Leía con profunda inquietud un informe realizado por el Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana, donde resaltaban que el 97% de los hogares bogotanos entregaban la custodia temporal de sus hijos a la televisión.

Seguramente esos indicadores alarmantes no logran revelar el gran daño que le ocasionamos a los más pequeños cuando les cohibimos de la gran riqueza de explorar el mundo real, por abstraerlos en los que pequeños e imaginarios mundos que les entrega hoy en día la televisión y mucho más las pantallas digitales que los absorben en la continua saturación de productos teñidos de novedosas estrategias de marketing.

Por otro lado descubría una investigación revelada por el Ministerio de Salud colombiano, donde exponía las altas tasas de sobrepeso y obesidad como fruto del sedentarismo y la mala nutrición.

La vida urbana es un gran motivador de la depresión moderna, los afanes, los trancones, los altos compromisos laborales, económicos, sociales, ocupacionales nos hacen caer constantemente en un círculo nocivo de rutina, que nos engolosina hasta el punto de dar como normal, unas prácticas de vida anormal.

Aún estamos a tiempo de cambiar de estilo de vida, de redescubrir el tesoro maravilloso de una vida saludable, de darnos un tiempo prudencial ante tanto apego efímero e improductivo del cual nos hemos vuelto esclavos, me refiero al tiempo, a las redes sociales, al uso excesivo de televisión, de chats, de celular, en fin, cada quien sabe en lo profundo de su ser y de sus alertas conscientes, cuáles son esos distractores que han impedido destinar la mayoría del tiempo a lo que realmente es importante y productivo en la vida.

Hay tantas fuentes válidas para asesorarnos sobre una vida saludable pero que son resumidas en una continua y disciplinada práctica de deporte, comidas saludables y bajarle al estrés para darle más vida a la vida.

Es tiempo de descubrir lo valioso que eres para tus seres queridos, pero lo más importante es que una vida saludable impacta directamente en el autoestima individual, que en últimas debe ser el principal motivador para acercarse a un mejoramiento en el estilo de vida, pero como muchas veces nos mueve más el amor hacia nuestros seres queridos, dejemos que este sentimiento nos haga entrar en razón de la inaplazable cita con la salud.

Por ti y por tus seres queridos aún estás a tiempo de empezar a tener una vida saludable, cuídate, has ejercicio continuo, come sano y bájale al estrés, ya verás que con estas pequeñas prácticas de vida hasta los más pequeños se verán directamente beneficiados porque se los arrebatarás a las pantallas y a la televisión, por llevarlos al parque a hacer deporte y a comer sano compartiendo tiempo en familia.

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