Sube la corrupción, baja la credibilidad en los partidos políticos

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Uno de los actores más destacados del país en la pérdida de credibilidad y confianza ciudadana, son los partidos políticos, hasta el punto de alcanzar un 80%, de acuerdo con noticias recientes del Observatorio para la Democracia de la Universidad de los Andes.

La falta de confianza en los partidos políticos se extiende en muchas regiones del mundo, mostrando una estrecha relación con la pérdida de credibilidad en la democracia, lo cual puede conducir al apoyo a alternativas populistas y/o totalitarias, o al incremento de los índices de abstención que ponen en cuestión la esencia del sistema democrático.

Así lo señala la fuente citada cuando afirma que, al lado de los partidos políticos, las elecciones pierden credibilidad aceleradamente. Esta no es en realidad una situación novedosa si tomamos en consideración las cifras de abstención en los procesos eleccionarios.  Los votantes en Colombia no le han mostrado realmente su cara de aprobación a los partidos políticos, que al contrario son señalados como clientelistas y corruptos en su gran mayoría, como se evidencia una vez más los últimos meses, con los escándalos que implican a los partidos y a las elecciones, ganadas muchas veces a punta de clientelismo, sobornos y fraude electoral, sin mayores consecuencias.

En los últimos días el Consejo Nacional Electoral ha sancionado a varios partidos responsables de haber inscrito candidatos inhabilitados en las elecciones de 2015, a alcaldías, concejos y asambleas, cuando tenían abiertas investigaciones en la Procuraduría General de la Nación. La sanción impuesta es la suspensión del derecho a presentar candidatos en esas circunscripciones en el 2019.  Unos meses atrás la misma autoridad electoral había revocado candidatos que fueron avalados por partidos políticos en las elecciones regionales de 2015 y que presentaban inhabilidades penales o administrativas. Aún faltan decisiones sobre otros casos que comprometen a otras colectividades políticas y esperamos que se siga cumpliendo con esta función.

Los colombianos identificaron como talanqueras para avanzar en bienestar social y prosperidad económica, y con el mismo peso, el conflicto armado interno y la corrupción. En vías de superación el primero, nos queda ocuparnos, desde todos los poderes públicos y desde la ciudadanía, de darle mate a la corrupción en todas sus manifestaciones.

Los partidos políticos debemos asumir con real compromiso y ética pública esta tarea o los colombianos estarán en todo su derecho a condenarnos a la extinción. Lo grave son las consecuencias en la estabilidad democrática, la credibilidad en las instituciones, la confianza en el manejo de los recursos públicos, por lo que se requiere avanzar en   Política pública de lucha contra la corrupción,  así como mecanismos que garanticen  el ejercicio del control ciudadano sobre los funcionarios y el acceso a la información que nos permita hacer monitoreo continuo a la ejecución de los recursos públicos que siguen siendo objeto de rapiña y son utilizados para pagar sobornos y cometer fraudes.

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