Adaptarse a la nueva normalidad, desadaptarse a ella y volver a adaptarse, ¿Cómo rayos lo hago? 

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La pandemia generada por el Covid-19 aun continua, la diferencia es que se presenta una nueva normalidad en el proceso de vida y las actividades diarias. Las empresas intentan retomar las labores de forma presencial y poco a poco han ido dejando atrás el trabajo remoto y el “homeoffice”, pero ¿qué tan preparada está la población para retornar a sus lugares de trabajo?  

Es claro que el teletrabajo, el “homeoffie”, trabajo remoto, o como quiera llamarse, dejó varias opiniones en la población laboral del mundo, muchas a favor como “la facilidad de adaptar horarios y compartir con el núcleo familiar”, y otras en contra como “la desaparición de límites en los horarios, más carga laboral y no poder distribuir el tiempo”. No obstante, independiente de cual fuera la postura de la persona, asumir esa realidad requirió de un proceso y un tratamiento especial a la adaptación.  

De ahí que hoy, cuando la fuerza laboral del mundo empieza a retomar sus actividades externas y con ellas el regreso a los lugares habituales de trabajo, genera cierto traumatismo en las personas, que debe ser visto como un duelo también.  

Para muchos no es fácil despedirse de la comodidad que genero está intempestiva rutina, algunos hasta llegaron a pensarla como definitiva, por ello se genera un duelo despedirse del hogar y volver a un entorno de interacción constante, perdida de horario flexible, enfrentarse al transporte para desplazarse o sentirse expuesto al virus, aún ya aplicándose la vacuna. Esto, en muchos casos, ha generado crisis en los trabajadores, que se manifiesta en comportamientos tales como ansiedad, agobio y labilidad emocional.  

Pensando en esto, Grupo Recordar, compañía especializada en servicios exequiales y que cuenta con una red nacional de apoyo en duelo, preocupada por el bienestar de los colombianos, ha decidido compartir unos tips para el manejo de este duelo y hacer que el regreso a la rutina sea mucho más llevadero.  

Lo primero que hay que hacer, es identificar las emociones que genera el duelo:

  1. Negación: Pensar que tal vez esto es mentira, también será momentáneo y con ello se buscan excusas para expandir el tiempo en casa: “…La pandemia no ha terminado, no nos pueden exponer de esta manera…”.
     
  2. Ira: Impotencia al sentir el cambio en esta nueva zona de confort, sentir inestabilidad y rabia contra nuestros jefes, directivos y el círculo que tenemos alrededor. 
  1. Negociación: “Es imposible volver a trabajar, ya las cosas no funcionan como antes, mi desempeño no es el mismo”.
     
  2.  Depresión: Al no haber otra solución, se genera tristeza profunda por todo lo que cambiaría incluso no sentir ganas de tornar y querer estar todo el tiempo en casa. 
  1. Aceptación: Días después de volver, adaptarse a los horarios, socializar con compañeros, y crear rutinas en el tiempo en casa con la familia.  

    ¿Cómo logro llegar a la etapa de aceptación?  

  1. Identificar pensamientos negativos y no anticipar lo que no ha sucedido, evitar pensar en los factores negativos que existen por estar lejos de casa.
  2. Planificar, es importante ir revisando cómo están los horarios, y con ello, ir ajustándolos a nuestras nuevas condiciones. Por ejemplo, coordinar quien estará a cargo de los niños durante el tiempo en la oficina, revisar nuevos horarios para la actividad física, y contemplar nuevos métodos de transporte.
  3. Identificar aquellos motivadores laborales antes de la pandemia. Probablemente el pensar en reencontrarse con los compañeros de trabajo, ir a almorzar al restaurante rico cerca de la oficina, o simplemente el tener que arreglarse para salir, pueden ser motores que incentiven las ganas de volver a esa antigua normalidad.
  4. Continuar con las actividades gratificantes, conservar esas actividades donde logró sentirse feliz o tranquilo.
  5. Compartir los miedos, buscar una red de apoyo con quien tener la facilidad de expresar esos sentimientos de inconformidad o temor, puede ser de gran ayuda, además es la oportunidad de encontrar una perspectiva positiva o realista a las situaciones negativas.  

    No obstante, a pesar de aplicar todos estos tips, no se puede olvidar que nuevamente nos enfrentamos a un cambio, y esto puede ser positivo o negativo, según la manera en la que se asuman, posiblemente se requiera de tiempo y fuerzas laborales para adaptarse a las nuevas formas de trabajo post-pandemia. Y lo más importante, si definitivamente, se siente que la situación se sale de las manos y va más allá de las capacidades de cada persona, no está de más buscar ayuda especializada. En muchos casos, las mismas empresas cuentan con un área de gestión humana que pueden ayudar a encontrar una solución a este tema. 

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