Con la llegada del COVID-19 los grandes supermercados aumentaron su facturación

0
347

La humanidad ha experimentado múltiples pandemias a lo largo del curso de la historia. Por eso cuando la pandemia del COVID-19 azotó a la sociedad a principios del año 2020, se conocía el potencial peligro de este virus y se procedió a tomar acciones de inmediato. Estas acciones se experimentaron a nivel global sin importar el país, continente o espectro político del gobierno de dicha nación. Como consecuencia, las personas en general sintieron la necesidad imperiosa de abastecerse lo más posible con el fin de evitar cualquier tipo de inconvenientes futuros.

La mezcla de estos factores ocasionó que el grueso de la población se sobreabasteciera para asegurar la comida en la llamada cuarentena impuesta por las autoridades. El aislamiento social ocasionó que los negocios frenaran y que la vida misma se detuviese por semanas enteras. Grandes cadenas de supermercados, como Mercasur, se han visto beneficiadas de este fenómeno, pero, ¿cuáles son las consecuencias directas de esto?

Comprar de más para evitar quedarse sin nada

El principal miedo de todas las personas que, de una u otra manera, decidieron comprar víveres en exceso era la posibilidad de quedarse sin recursos. Este es un temor humano totalmente válido y entendible en este contexto de crisis global. De hecho, en muchos países considerados primermundistas se pudo apreciar escasez general de artículos preciados como el papel higiénico y ciertos alimentos.

Independientemente de esto, la logística detrás de un abastecimiento masivo no era algo para lo que las grandes cadenas estaban preparadas. Esto, principalmente, sirvió como punto de partida para su incremento general en las ventas, creando un efecto dominó que provocó desabastecimiento en almacenes.

Queda claro que las cadenas de supermercados sí se vieron beneficiadas por esto. Afortunadamente, no podemos decir que esta situación fue insoportable debido a que duró relativamente poco tiempo.

No obstante, el mensaje general de los gobiernos invitaba a quedarse en casa, a veces de forma voluntaria y a veces de forma obligatoria. Este mensaje concuerda perfectamente con la actitud de compras nerviosas con el fin de no salir del hogar por lo menos por un par de semanas. En ese sentido, no se puede establecer una culpa directa sobre los habitantes del posterior desabastecimiento.

El mensaje era claro, el virus era peligroso y las consecuencias de incumplir el aislamiento social eran muy grandes. Todos estos factores fueron la fórmula mágica que aumentó las ventas de empresas como Mercasur y otras más, a costa de un controversial manejo del virus y del pánico social generalizado.

¿Un virus con fecha de vencimiento?

El origen del coronavirus sigue siendo incierto. El nivel de desconocimiento con respecto a esta enfermedad ha sido tan grande que incluso los organismos internacionales encargados de la salud han rectificado varias veces afirmaciones acerca del mismo, pero, ¿podemos afirmar cuándo terminará o de qué forma comenzó?

Ambas afirmaciones parecen muy distantes de la realidad en este momento. Es cierto que el esfuerzo para conseguir una vacuna contra el coronavirus existe, pero quizás ya la peor parte del daño está hecho. La labor titánica que decenas de naciones están llevando en este momento para conseguir una vacuna efectiva lo más pronto posible no tiene precedente alguno.

Por ahora, la única solución certera es el distanciamiento social, pero queda más que demostrado que este puede tener consecuencias económicas muy profundas en cada país. Aunque el incremento porcentual de casos ha disminuido en Europa y Asia, en América Latina el problema va más allá de un tema de salud por pobre infraestructura.

La cultura de cada zona también tiene un papel muy importante en el manejo de la crisis. Por ejemplo, Corea del Sur está más cerca geográficamente de China (el origen del virus) que países altamente afectados como Estados Unidos e Italia, sin embargo su número de muertes ha sido bastante reducido.

Replicar las tácticas que estas naciones han usado a lo largo del mundo no es posible en naciones como Chile, Colombia o Argentina debido a los obvios problemas económicos y de desarrollo que estos países tienen. Los principales organismos gubernamentales de la región han optado por cerrar de forma temporal las actividades que no tengan incidencia social indispensable, lo cual no afecta a las cadenas de comida y medicamentos. Al final del día, la principal víctima de todo esto siempre será la ciudadanía general.

No hay comentarios

Dejar una respuesta