Los resultados de las SABER 11 y su efecto sobre el acceso a la Educación Superior

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De acuerdo con un análisis del Observatorio de Educación del Caribe colombiano, el 54 % de los estudiantes de los colegios públicos de municipios atlanticenses no certificados tuvo un nivel insuficiente en las cuatro competencias evaluadas en las pruebas Saber 11 del 2020. El porcentaje es mayor en 21 puntos al nacional (33 %) y muestra un aumento de tres puntos con respecto al año anterior, llegando a su valor más alto en los últimos cinco años.

Para hacer la evaluación del rendimiento de los estudiantes, se aplicó la metodología desarrollada por el Observatorio de Realidades Educativas de la Universidad ICESI, que permite clasificarlos con base en su desempeño específico en las competencias de Lectura Crítica; Matemáticas; Ciencias Sociales y Ciudadanas, y Ciencias Naturales, evaluadas en Saber 11. Además, se examinó la asociación entre los resultados en esta prueba y el tránsito hacia la educación superior en cada municipio.

Los municipios que hacen parte de la muestra son: Puerto Colombia, Galapa, Palmar de Varela, Juan de Acosta, Santo Tomás, Sabanagrande, Suan, Baranoa, Campo de la Cruz, Sabanalarga, Polonuevo, Ponedera, Manatí, Usiacurí, Repelón, Luruaco, Piojó, Tubará, Candelaria y Santa Lucía. Al no ser certificados por el Ministerio de Educación, la administración del servicio educativo que ofrecen recae sobre la gobernación departamental.

Gráfico 1. Distribución de estudiantes del sector oficial de acuerdo con su desempeño en las competencias evaluadas en saber 11 entre 2016 y 2020.

 “Al hacer el análisis por municipios, se evidencian diferencias en sus indicadores, tanto en los resultados en las pruebas Saber 11, como en su tasa de acceso a la educación superior. En Puerto Colombia, por ejemplo, el porcentaje de estudiantes con nivel insuficiente es del 38 %, mientras que en Candelaria, Manatí, Piojó, Repelón, Luruaco y Santa Lucía es superior al 70 %. El mayor porcentaje de estudiantes con desempeño adecuado se presentó en Puerto Colombia, Galapa y Palmar de Varela, pero en ninguno de ellos supera el 15 %”, indicó Jorge Valencia Cobo, coordinador del Observatorio de Educación del Caribe, de la Universidad del Norte.

En cuanto a la tasa de tránsito inmediato hacia la educación superior, en el estudio se encontró una relación positiva entre el desempeño de los estudiantes en las pruebas y el ingreso a la educación superior. Aquellos municipios con más alto porcentaje de estudiantes de buen desempeño tienen mayor probabilidad de que estos continúen su formación a nivel superior, y viceversa.

 Nuevas estrategias que cambien los indicadores

Los resultados del análisis muestran un rezago importante de los estudiantes de los municipios no certificados del Atlántico en el desarrollo de sus competencias básicas. En los últimos 5 años, el porcentaje de estudiantes con desempeño satisfactorio ha mantenido una tendencia decreciente, bajando en la última medición al 7 %.

Entre los distintos municipios se mantienen diferencias en sus indicadores, tanto en el desempeño en las pruebas Saber como en la tasa de acceso a la educación superior. “Es preocupante que en los municipios de Candelaria, Manatí, Piojó, Repelón, Luruaco y Santa Lucía, más del 70 % de los estudiantes han tenido un nivel insuficiente en sus competencias. Si bien en cuatro de estos municipios —ubicados en la subregión del sur del departamento, principales afectados por la ola invernal del 2010— se ha venido adelantando la reconstrucción de la infraestructura escolar, es necesario centrar esfuerzos para que la educación sea de calidad”, expresó José Aparicio, director del Instituto de Estudios en Educación, de Uninorte.

El estudio sugiere además que, la administración departamental, como entidad encargada de garantizar la adecuada prestación del servicio educativo en condiciones de cobertura, calidad y eficiencia (Ley 715 de 2001) en estos municipios, debe implementar estrategias para revertir estos indicadores. “En el último quinquenio se han llevado a cabo múltiples inversiones, programas y proyectos orientados al fortalecimiento de las escuelas del Atlántico, lo que debería verse reflejado en términos de calidad, pero los resultados en este ítem siguen sin presentar mejoras considerables”, añadió el director.

Además de invertir en infraestructura y dotación, los expertos proponen que esta estrategia debe complementarse con el desarrollo de programas específicos dirigidos a impactar la calidad de la educación en los municipios con más bajos indicadores, y de esta forma generar progresivamente capacidades que los lleven a una transformación sostenible. “En este punto, lo deseable es enfocarse en la formación docente y en programas de incentivos que atraigan a los docentes mejor formados a las instituciones que más lo necesitan”, destacó Valencia Cobo.

También es clave hacer seguimiento a la calidad de los programas de formación continua que se ofertan a los docentes por medio de los programas de becas y que las IES que trabajen en dichos programas desarrollen procesos de formación orientados a la transformación de la práctica docente en contexto.

Finalmente, sugieren revisar la calidad y pertinencia de la oferta de articulación entre la media y los programas de educación terciaria, promoviendo procesos de orientación socio ocupacional en todas las escuelas y reformulando los currículos educativos, de tal manera que estos se articulen con las particularidades de cada territorio, especialmente con su potencial productivo y sus capacidades para generar oportunidades de emprendimiento social y cultural.

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