Mujeres deportistas: consolidando un reconocimiento que ha tomado tiempo

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  • Hoy encontramos grandes íconos del deporte de élite femenino que se han ganado la admiración del planeta entero, y contribuyen a la búsqueda de la obtención de mejores condiciones.

No es un secreto que las mujeres han tenido que labrarse un duro camino para obtener el reconocimiento que se merecen en el mundo del deporte, así como en otros muchos campos, pero en la actualidad están recogiendo los frutos de esa consolidación, sin olvidar, que todavía hay trabajo por hacer para alcanzar una total equidad en muchos aspectos.

Desde que la estadounidense Alice Coachman consiguiera la medalla de oro en salto olímpico en 1948 y que su coterránea Roberta Gibb corriera la Maratón de Boston sin dorsal en 1966, abriendo paso a la reconocida newyorkina Kathrine Switzer, que ya con el dorsal 261, esquivó las manos masculinas que le impedían correr en la maratón del 67; se ha reconocido a una gran cantidad de mujeres pioneras que han derribado barreras en un mundo, mayormente, masculino del deporte de élite.

En la actualidad, en la lista SportsPro 50 Most Marketable Athletes, encontramos a los y las deportistas más influyentes de 2021, entre las que se destacan: Simone Biles, Naomi Osaka, Ashlyn Harris, Ali Krieger, Alex Morgan, Te’a Cooper, Serena Williams, Candace Parker, Katie Ledecky, Bethany Hamilton, Kristie Mewis, Megan Rapinoe, Kelley O´Hara, Jullie Ertz, Chloe Kim, Tobin Heath, Lieke Martens, Sidney Leroux y Sydney McLaughlin, no siendo las únicas a las que se les debe el posicionamiento femenino en el deporte.

Al respecto, Rut Abad Mijarra, profesora y colaboradora de OBS Business School, quién realizó un informe al respecto, destacó que: “La conversión del aporte social de las deportistas y del capital económico es ya una práctica habitual. La alianza entre el mundo del deporte de élite, hasta ahora masculinizado, y los medios de comunicación, se renueva con la llegada de las redes sociales digitales, canales de comunicación informales que adquieren tintes formales tanto a nivel institucional como a nivel político”.

En el caso de Latinoamérica, se han implementado programas de educación física desde finales del siglo XIX y principios del XX; estos programas según refiere Mijarra, reforzaron las diferencias de género en la región, ya que de este modo las sociedades naturalizaron y fortalecieron “diferencias” entre hombres y mujeres.

A pesar de ir mejorando, Mijarra, expresó que las mujeres están presentes en todos los roles y empleos vinculados al mundo deportivo, aunque siguen siendo minoría en los puestos directivos y técnicos. “El techo de cristal de las mujeres en el mundo deportivo sigue ahí; la desigualdad de género en el deporte es estructural”, agregó.

Además, la profesora de OBS se plantea una pregunta sobre un sector mixto, sostenido principalmente por las empresas patrocinadoras y es: ¿cuál será exactamente el papel de las entidades gubernamentales?

Ahora, el cambio en las formas de consumo del deporte de masas ha sufrido un fuerte impacto por la pandemia en el pasado 2020. Durante ese año la asistencia presencial a los estadios no era posible, el stock de merchandising se acumulaba o los contratos comerciales por los derechos de imagen se vieron afectados, entre otros problemas, esto supuso un hándicap para el sector deportivo.

De esta crisis socioeconómica y sanitaria, no todos los clubes se recuperaron igual, ni sufrieron las mismas pérdidas; el deporte base sufrió fuertemente la inactividad de la pandemia.

En un sector que mueve miles de millones de euros, los nuevos nichos de mercado, como el fútbol femenino a nivel profesional, se sitúan como una oportunidad para solventar los escollos de la pandemia. Sin embargo, a pesar de su papel protagónico, las jugadoras profesionales de fútbol han tenido que luchar por sus derechos laborales, siendo pioneras en este sentido, para el resto de mujeres deportistas a nivel mundial.

Imaginemos un futuro cercano en el que cualquier niña pueda soñar con ser deportista profesional y las mujeres puedan conciliar vida profesional, familiar y personal, sin renunciar a una trayectoria profesional de éxitos deportivos”, señaló Mijarra.

En la actualidad a nivel nacional e internacional, se gestan diferentes procesos deportivos, que no solo incentivan a la práctica justa y profesional del deporte, sino que además de ello, empoderan a las mujeres a asumir retos y el control de su vida. El deporte suma para las mujeres y el mundo, grandes triunfos, además de liderar luchas de igualdad en la sociedad.

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