Mujeres, por favor sean explícitas, razonables y pacientes

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Por:  Erik Fabián Sojo Rodríguez
@eriksojo

Mujeres, los hombres quedaremos siempre cortos ante tanta generosidad de su parte.
En nombre de ellos les expreso mi total gratitud a las mujeres con las que hemos
tenido la dicha de compartir distintos momentos de la vida.

Quiero aprovechar el Día de la Mujer para pedirles un favor, que aunque se lea con
descaro, viene revestido de sensatez, honestidad y en procura de la sostenibilidad de
las relaciones de pareja.

Vuelve y sale a relucir en un escrito mío la mención del científico monteriano Alejo
Jadad, pues sus investigaciones sobre la felicidad me retumban constantemente y me
llevan a la confrontación de encontrar el verdadero camino hacia la felicidad personal
y comunitaria.

En una conferencia que dio hace algunos años en la Universidad Eafit de Medellín,
hablaba sobre la vida emocional de las organizaciones, pero con del compartir de
saberes, la conversación lo llevó a manifestar rasgos de su relación con Marta, su
esposa, con quien más de 30 años de casado.

Quiero expresar en nombre de los esposos, lo que Alejo Jadad le pidió a su esposa para
intentar hacerla feliz y que en medio de la jocosidad con la que se expresó, manifiesta
una gran verdad.

Le decía Alejo a Marta (“Ma’ta” leáse el nombre en tono cordobés golpeado) te pido
que para intentar hacerte feliz me regales tres cosas:

“Primero: por favor sé explícita conmigo, no tengo la capacidad de leerte la mente.
Dime las cosas despacito y clarito y pregúntame, pídeme que te repita lo que me
dijiste para asegurarme que te entendí”.

“Segundo: sé razonable. Ponme metas, ponme objetivos, ponme expectativas que tú
sabes que yo fácilmente voy a lograr. Y condicióname. Cada vez que lo logre, así como
a un perrito, dame una palmadita. Y me vas llevando poquito a poquito, porque si me
pones unas expectativas muy altas, yo voy a estar frustrado y tú vas a estar frustrada y
te vas a preguntar porqué carajo te casaste con este tipo”.

“Tercero: tenme paciencia porque te quiero, tengo buenas intenciones y quiero que
seas feliz. No quieras que haga las cosas para mañana”.
Estas fueron las tres solicitudes que hizo Alejo a su esposa para intentar hacerla feliz.
Les confieso que apenas lo vi, le puse esa parte del video a mi esposa y le dije: “Mangy,
te pido que seas conmigo así como Alejo le pide a su esposa Ma’ta que sea ella con él.

Me atrevo a pensar que muchos hombres, fuera de cualquier pensamiento de
ideología de género, necesitamos que las mujeres sepan que anhelamos superar sus
expectativas y que uno de nuestros grandes propósitos es hacerlas felices pero por
favor: sean explícitas, razonables y pacientes.

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