Por primera vez, el crimen de persecución contra personas LGBT llega a un tribunal de justicia transicional

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El Acuerdo Final de Paz permitió que las personas LGBT que fueron víctimas de distintos actores del conflicto en Colombia tuvieran la oportunidad de acceder a la justicia. Tras este momento coyuntural, durante más de siete meses, Caribe Afirmativo y Colombia Diversa, quienes se unieron en la alianza “Voces LGBT”[1] , se dieron a la tarea de investigar distintos hechos de violencia por prejuicio contra personas con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas. A través de un arduo proceso de indagación se concluyó las graves violaciones a los derechos humanos cometidas contra las personas LGBT constituyen un crimen internacional de persecución, considerado como de lesa humanidad por el Estatuto de Roma.

En medio de este histórico momento, ante la Jurisdicción Especial para la Paz serán entregados los dos primeros informes sobre violencias contra las personas LGBT en el conflicto armado, en el municipio de Tumaco y en el departamento de Antioquia (casos priorizados 002 y 004, respectivamente). Se trata de la primera vez en el mundo en que un tribunal de justicia transicional conocerá casos como estos.

Los informes presentados dan cuenta de la existencia del grave crimen de persecución contra las personas LGBT por parte de las FARC-EP y grupos paramilitares. Explican, desde una perspectiva jurídica, cómo las víctimas fueron objeto de múltiples hechos victimizantes a lo largo de sus vidas, en diferentes lugares de los territorios de Antioquia y Tumaco, y durante todo el tiempo que hicieron presencia estos grupos armados.

El Tribunal de Nuremberg fue el primero en conocer y juzgar casos de persecución; por la violencia sistemática desplegada en contra de la población judía durante el Tercer Reich. Desde entonces, todos los tribunales penales internacionales han conocido casos relacionados con este crimen, por motivos políticos, raciales, étnicos, religiosos y culturales. Sin embargo, nunca un tribunal ha llegado a juzgar por la persecución a causa de la orientación sexual, identidad de género y expresión de género diversa.

Este crimen tomó distintas formas en Tumaco y Antioquia, donde las personas LGBT fueron sometidas a violencia sexual, tratos crueles, inhumanos y degradantes, tortura, desplazamiento forzado, amenazas, trabajo forzado y homicidio/feminicidio. De esta multiplicidad de conductas, la violencia sexual fue una de las principales estrategias para perseguir a las personas en razón de sus orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas.

Esto es lo que se contará a la JEP a través de los dos informes. Cómo, por ejemplo, de los ocho casos que se presentarán sobre Tumaco, ante este Organismo, 6 son de violencia sexual y 5 de esos 6 resultaron en el desplazamiento forzado de la víctima. De igual forma, de los 19 casos documentados en Antioquia, en 17 prevalecen diferentes formas de violencia sexual, además de otras formas de violencia por prejuicio que confluyen en esos casos.

Para el 13 de marzo de 2019, figuran en el Registro Único de Víctimas 78 personas que se identifican a sí mismas como lesbianas, gays, bisexuales o trans en el municipio de Tumaco y 801 de Antioquia. Hablamos de 879 personas, solo de dos regiones, que esperan que sus casos sean conocidos y que el acceso a la justicia y el conocimiento de la verdad sea el resultado del proceso de paz que tiene como propósito poner fin a una guerra que por más de 50 años persiguió a las personas LGBT. Ser “marica”, o parecer serlo ante los ojos de los victimarios, era castigado y les corresponde a los responsables, con apoyo de la JEP, reconocerlo.

 

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